Como docentes y responsables del proceso académico de los estudiantes, tenemos acceso a mucha información cuantificada, resultado de diferentes procesos académicos en competencias específicas que infortunadamente no es utilizada, al punto en el que el docente no comprende totalmente el panorama del proceso de comprensión de sus estudiantes, lo que no le permite un proceso de autoevaluación de sus estrategias y en consecuencia perpetúa la repetición del mismo modelo de ensañanza, que puede estar desactualizado o simplemente puede no corresponder a las necesidades específicas de sus estudiantes, es por eso que la aplicación de Learning Analytics puede ser de gran ayuda, sin embargo surge la pregunta, ¿es ético el manejo de dicha información? y, contemplando los alcances predictivos que pueden llevar a establecer inferencias frente al comportamiento y el futuro académico de un estudiante, valdría la pena preguntarnos si tenemos derecho de hacerlo.
Así pues, es pertinente recordar que el objetivo de las Learning Analytics “Es mejorar la calidad, efectividad y eficiencia de los procesos de aprendizaje. Se espera que el aprendizaje personalizado tenga el potencial de disminuir costos mientras que al mismo tiempo se crean experiencias de aprendizaje más efectivas, se acelera el desarrollo de competencias y se incrementa la colaboración entre estudiantes". (Greller & Drachsler, 2012, p. 42), sin embargo los mismos autores en su texto: Privacy and
Learning Analytics – it’s a DELICATE issue, manifiestan que el manejo de datos del aprendizaje ha generado preocupación tanto al gobierno como a grupos de derechos civiles, pues el manejo de tanta información puede generar temores y especulaciones, es por eso que hacen referencia a el código ético de investigación con Humanos, en el que se aclara que:
"-La participación debe ser voluntaria.
-Debe haber consentimiento firmado por parte de los padres de los estudiantes y o participantes.
-Los resultados de la investigación deben ser para el bien de la sociedad.
-No poner al participante en una situación que lo pueda lastimar ni física ni psicológicamente.
-Proteger la privacidad y la confidencialidad de la información.
-La posibilidad de salirse de la investigación."
Así pues, si se tienen en cuenta los criterios mencionados anteriormente podemos decir que sí es ético el manejo de la información de nuestros estudiantes con fines educativos, sin embargo se debe resaltar que todo el proceso debe ser adelantado de buena fe y en busca de lo mejor para el participante, pues si la información estuviera al alcance de personas mal intencionadas, podría ser realmente peligroso.
Greller & Drachsler.
(2012). Privacy and Learning Analytics – it’s a DELICATE issue.
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